Decidí empezar a escribir
porque siento que es la única manera que tengo para comunicarme con mi esposo
muerto, contarle lo que siento y las cosas que en su momento no le dije.
Desde que conocí a Manu
siempre tuve problemas para expresar lo que sentía, así que empecé a escribirle
pequeñas cartas, con el tiempo fueron cartas de 10 páginas, cuando aparecieron
los Smartphones le escribía al celular o al Messenger. Cada vez que intentaba
decirle lo que sentía me daba cuenta que
entendía otra cosa y en lugar de arreglar las cosas todo empeoraba y es que era
una persona que tenía un problema para prestar atención.
Ya con el tiempo no solo le escribía
diciéndole lo que sentía, si no lo que hacía en mi vida diaria, de esa manera
cuando nos veíamos o se encontraba fuera por trabajo, al momento que hablábamos
por teléfono el respondía mis preguntas o conversábamos de lo que le había
escrito y si por ahí algo se le pasaba podía volver a leer y entender mejor lo
que intentaba decirle. Siempre me decía que le daba demasiada vueltas a las
cosas y eso era cierto y es que a veces no sabía cómo decirle sin que se sintiera ofendido o
malinterpretara las cosas.
Manu y yo nunca nos casamos,
ni tuvimos hijos, nuestra relación duro más de diez años, ambos pensábamos que
el matrimonio era un simple papel sin importancia y los hijos no eran
necesarios para ser felices, fuera de que yo tenía una hija de cuatro años
cuando nos conocimos y estaba casada con el papá de mi hija, el cual nunca me quiso
dar el divorcio y como para mi ese matrimonio solo había sido una formalidad
pensando en el futuro de mi hija no le di la debida importancia.
Desde muy pequeña tuve una
manera de pensar que no era la correcta según mis familiares y entorno social y
mas proviniendo de una familia súper católica y de haber estudiado en colegios
religiosos, pero yo era así y la gente debía aceptarme con mis ideas. Creía que
el matrimonio era un simple papel que no servía para nada, mientras hubiera
amor en una pareja eso era lo principal, que los hijos no eran necesario para
una pareja que eso no te traía felicidad como muchos lo decían, mas bien eran
muchas veces los causantes de las rupturas amorosas, que la mujer era dueña de
su cuerpo y como tal podía hacer lo que quisiera con el y si quedaba embarazada
y no deseaba ese hijo podía abortar, que una mujer no podía estar pegada como
chicle a un hombre porque cuando él quería engañarte lo hacia así estés a su
lado, que los hijos no deben usarse para tener atado a un hombre a tu lado, que
los hijos no necesitan de un padre para crecer y ser felices, que las mujeres
tienen los mismos derechos que los hombres, que somos iguales y como tal nos
deben tratar, que si en un hogar ambas personas trabajan los hombres deben
colaborar con los quehaceres de la casa, siempre trate de estar con hombres que
no tuvieran problemas con lavar, cocinar, limpiar, que no fueran machistas, ni
tuvieran mamitis.
A pesar de la diferencia de
edades entre Manu y yo, educación y entorno social sé que mis ideas raras
hicieron que se enamorara de mi como yo de él, total había encontrado a la
persona que compartía mis ideas a la perfección, que no me criticaba ni me
cuestionaba con pensar así, todo lo contrario me decía no debes sentirte mal
por creer en eso, no debes pedir perdón ni arrepentirte cuando esa es tu manera
de pensar.
Lamentablemente la vida se
encarga de enseñarnos que no todas nuestras ideas no son las correctas, hace
unos días atrás Manu falleció en un accidente manejando su moto, hacia un año
atrás aproximadamente me había empezado a reclamar por seguir casada, porque no
podía asegurarme
en los trabajos, cada vez que
le preguntaban su estado civil tenía que poner soltero porque ni conviviente podía
colocar por yo estar casada. Empecé a averiguar como divorciarme de un hombre
extranjero que vivía fuera y los trámites eran tan engorrosos y caros que no
hice nada.
Hacia un poco más de un mes
que en su nuevo trabajo volvieron a preguntarle a quien aseguraría en caso falleciera,
pero para suerte de él había un ítem que podía colocar a cualquier otra persona
a si no fuera un familiar eso hizo no se enojara mas conmigo.
En las últimas semanas nuestro tema de
conversación eran los hijos, siempre pensé no quería tener hijos por la
responsabilidad que eso significaba pero me dijo que si deseaba tener una hija
a quien abrazar y hacer cosquillas como lo había hecho con Ari nuestra hija
porque por más que él no la engendro la llego a amar más que a nada en el
mundo.
Ari tiene quince años, en un
año más entrara a la universidad y nos quedaríamos solos así que tener un hijo
para el próximo año era uno de nuestros planes aunque tenía miedo me pasara
algo con el embarazo no solo por mi edad si no por lo difícil que fue tenerla.
Dos semanas antes del
accidente en mi mente no había otra cosa que tener ese bebe, porque sería del
hombre que amaba con toda mi alma y porque se había ganado a pulso correr
cualquier riesgo con ese embarazo, que diferente seria mi vida si eso lo
hubiera decidido hace mucho tiempo atrás, en este momento en que no está a mi
lado, cada vez que viera el rostro de nuestro hijo o hija lo vería a él porque sería
el fruto de nuestro loco amor.
En el momento en que me
avisaron que Manu había muerto me di cuenta que esos simples papeles eran más
importantes de lo que había pensado, no pude disponer de su cuerpo, tuve que
entregar a sus familiares directos sus pertenencias, no les importo que hubiera
sido yo la persona que había compartido los últimos 10 años de su vida,
mientras que ellos habían estado ausentes en su vida esos años, que por el
hecho de llevar la misma sangre no los hacia merecedores de nada porque ellos
no lo conocían como lo había hecho mi familia y yo.
Cuando falleció empezaron las
preguntas porque no se casaron? Porque no le diste hijos? Realmente se amaban?
Y me di cuenta que vivimos en una sociedad donde para todo nos ponemos parámetros
hasta para llevar una relación. Manu y yo nos amábamos a nuestra manera,
vivimos esos mas de 10 años a nuestra manera y fuimos felices a nuestra manera,
al momento que falleció tal vez cuestione nuestro amor pero en eso recordé sus
palabras un mes antes cuando me dijo ya no imagino mi vida sin que estés en
ella y yo sentía lo mismo que él, ahí pude darme cuenta de cuan grande había
sido nuestro amor.

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